mk2 institut francais
CINE DE AUTOR VOSE FESTIVALES EVENTOS ESPECIALES
Este mes en la Revista : Marin Karmitz «La versión original significa respetar la diversidad, y por eso es necesaria»
Marin Karmitz «La versión original significa respetar la diversidad, y por eso es necesaria»

El 4 de octubre tendrá lugar en Madrid la inauguración de la sala de cine mk2 Institut Français Madrid, donde los espectadores encontrarán de viernes a domingo una programación insignia del sello mk2: cine de calidad en versión original subtitulada, acompañada en ocasiones de encuentros con cineastas, preestrenos y eventos especiales.

Un punto de encuentro para los amantes del séptimo arte, donde, siguiendo la filosofía de la marca, se defenderá una mirada crítica y singular del mundo y se reflejará la diversidad del paisaje cinematográfico mundial. Para celebrarlo, el fundador de mk2, el legendario productor Marin Karmitz, y el Director General mk2 cinemas, Jacques Brizard, comparten sus impresiones antes de este acto.   

 

¿De dónde surgió el deseo de proponer películas en Marqués de la Ensenada con el Instituto Francés?

 

Jacques Brizard: Nuestra llegada al mercado español en 2014 siempre fue para nosotros el inicio de una larga historia entre mk2 y España. El objetivo era crecer, dentro de las salas que adquirimos y también aumentando el tamaño de la red; de ahí por ejemplo la adquisición de Palacio de Hielo hace algo más de un año. En todas las ciudades donde tenemos salas, hemos establecido contactos con diversas instituciones a nivel local, de barrio. Entre ellas, el Instituto Francés en Madrid, que disponía de una sala de espectáculos muy céntrica, entre los barrios de Chueca y Salamanca, y que utilizaba ocasionalmente. Históricamente, es una zona donde había muchos cines, pero cada vez encontramos menos. Esta semana hemos conocido el posible cierre del único cine existente del barrio de Salamanca. Este barrio, para hacernos una idea, cuenta con más de 150.000 habitantes. Y allí no habrá ningún cine. El cine es el faro de un barrio, así lo entendemos en mk2, sobre todo si en él se proponen películas que permitan abrir la mirada al mundo, especialmente en versión original, con ciclos que supongan verdaderos eventos. mk2 lleva mucho tiempo creando vínculos con muchas instituciones; en París trabajamos con muchas instituciones culturales. Por ejemplo, tenemos una sala en el Grand Palais, otra en el Palais de Tokyo… Sabemos gestionar salas en edifi cios públicos como este, sabemos programar en este tipo de salas; de ahí la confianza depositada en nosotros por parte del Instituto Francés: saben que en nuestro ADN se encuentra el deseo de transmitir la cultura.

 

Marin Karmitz: Un apunte personal. Hace unos años, la Filmoteca Española me hizo un homenaje en Madrid. En esa ocasión, se mostraron películas en el Instituto Francés. Recuerdo haber presentado allí una que yo produje y que aprecio mucho, Melo, de Alain Resnais. Mi recuerdo de mi estancia en Madrid, de la Filmoteca, de mi paso por el Instituto Francés es fabuloso. Hasta tal punto que fue en ese momento, en ese viaje, cuando nació el deseo de tener salas de cine en España, de conocer diferentes talentos españoles, redes de salas, de conocer cómo funcionaban los cines allí. En cierto modo, al volver a esa sala, y pudiendo trabajar en ella, se cierra una especie de círculo personal que me procura un placer particular.

 

Para una ciudad como Madrid es muy importante acoger más cine en versión original.

 

MK: Es totalmente cierto. Cuando abrí mi primera sala en París, en 1974, solo había cines en versión original en el barrio latino. Había que ir allí si queríamos ver una película que no estuviera doblada. Mi deseo era salir de ese barrio, y me instalé en un barrio popular, donde solo existían cines de películas de kárate y salas X. Con el tiempo, se volvió una de las salas más prestigiosas de cine de autor de la capital: el mK2 Bastilla. La V.O. representa el mayor respeto posible para el autor. Y para el espectador, apreciar, comprender lenguas de otros países, de otras culturas, es una abertura hacia el otro, hacia el mundo, cosa que me parece cada vez más necesaria. El cine puede y debe ayudar a eso.

 

¿La versión original es también una forma de acercarse a la interpretación de los actores según las diferentes escuelas y nacionalidades, sin la uniformización del doblaje?

 

MK: Desde luego. La versión original signifi ca respetar la diversidad. Y por eso es necesaria. Por otra parte, defender el cine francés signifi ca defender el cine europeo y, en cierto modo, defender también el cine español. Me explico: vivimos aislados entre nosotros frente a la predominancia del mercado norteamericano Cuanto más reconozcamos entre los países europeos que hay buenas películas provenientes de las diferentes naciones, más desarrollaremos una historia del cine europeo y más activaremos este tipo de intercambios, la voluntad de producir dentro de nuestras fronteras.

 

De hecho, cada vez más las producciones “francesas” son, en realidad, películas internacionales, ofreciendo trabajo a cineastas de diversos países europeos…

 

MK: Desde luego. En Cannes basta con ver la gran cantidad de películas en las que hay financiación o participación francesa. Y, de hecho, la voluntad de esta sala es defender el cine, no el cine de una corriente determinada.

 

En su experiencia, ¿cómo puede una sala de cine cambiar un barrio?

 

MK: Las salas de cine tienen una característica: están abiertas en momentos en los que las tiendas y comercios ya han cerrado. Así que es un lugar de vida, un lugar que permanece abierto e iluminado hasta tarde, incluso en invierno o los fines de semana. Un cine, para mí, es un faro en la noche, en un barrio. Trae vida. De hecho, en los alrededores de un cine, pronto empieza a haber cafés, nuevos comercios, a menudo más culturales y familiares; devuelve también una vida de barrio. Da ganas a la gente de frecuentar esas calles. En París, por ejemplo, nos instalamos en el barrio 19, un barrio muy desfavorecido, con mucha droga. La gente no se atrevía a salir a la calle por la noche. Desde que instalamos allí dos salas, toda la vida del barrio ha cambiado: a la gente le gusta circular por los alrededores de nuestros cines, van allí a disfrutar de su tiempo de ocio, algo que parecía imposible en esa zona antes.

JB: En esta experiencia en Madrid hay una diferencia respecto a París. Chueca, por ejemplo, es un barrio dinámico en plena efervescencia, y a nivel inmobiliario es algo de lo que se está sacando provecho. Grandes marcas comerciales vienen a ocupar el espacio que normalmente ocupaban antes las salas de cine, que al cerrar se convierten en tiendas de ropa u otras. El barrio pierde así una forma de vitalización. Pensemos en la Gran Vía, una de las grandes arterias del cine europeo históricamente, una de las que más salas de cine tenía. Pues bien, probablemente ahora mismo es la única capital de Europa con un Primark en el corazón de la ciudad. Así que es otro tipo de vitalización el que se puede realizar en Madrid respecto al que hemos llevado a cabo en París, en barrios más populares y desfavorecidos donde era necesario que el cine existiera, donde eso ha permitido una vida más familiar, la llegada de cafés, de panaderías, de carnicerías y otros comercios familiares a barrios en los que no había nada de eso antes. Son dos tipos diferentes de la misma forma de resistencia, el que nos mueve en París y el que nos mueve en Madrid.

 

MK: Una cosa que me marcó mucho fue la llegada del primer gran complejo de multicines en Francia. Sucedió en Toulon, un puerto del Mediterráneo. Se construyó en las afueras de la ciudad, a unos kilómetros, como hoy es ya una costumbre en muchas ciudades. Muy pronto, los cines del centro empezaron a cerrar. Tras ellos, cerraron muchos cafés. Tras los cafés, cerraron los parkings. Así hasta que el centro de la ciudad se vio desierto. Unos años después, fue la primera ciudad francesa donde la extrema derecha de Le Pen se convirtió en la fuerza política más votada. Para mí fue un impacto, ver la importancia del cine para la cohesión social de una ciudad. Si perdemos esa cohesión, todo puede llegar…

 

¿Qué tipo de películas se propondrán en esta sala?

 

JB: Por una parte, un cine de autor de gran calidad que no llega a estos barrios. Por ejemplo, abriremos con Retrato de una mujer en llamas, premio al mejor guion en el pasado Festival de Cannes, y esa misma semana proyectaremos también la Palma de Oro, Parásitos. Pero este cine también irá acompañado de películas dirigidas a un público más amplio, pero de calidad, en la línea de Ad Astra o el Joker. No será una sala limitada al cine de autor. En mk2 llevamos a cabo una función de selección, tenemos un deseo de transmisión, queremos crear un vínculo de confi anza con el barrio y es por eso que vamos a proponer películas de tipo muy diverso que merecen ser descubiertas.

 

Foto: © Benoît Linero